![]() |
| “ |
Esta vez la víctima de turno se llama Pablo Rodrigo Tejedor. Tenía 23 años y se ganaba la vida como lavador y cuidacoches, actividad que desempeñaba en la esquina de Junín y Av. Freyre.
Desde ese lugar Pablo se ganaba a diario los billetes con los que “paraba la olla” en su modesto hogar de calle Zavalía al 200, donde vivía junto a su pareja Maia. El hogar terminaba de completarse con el bebé que hace apenas unos meses vino al mundo.
